miércoles, 28 de julio de 2010

Problema semántico

La bronca la dejó muda. Con la vista fija al frente y cara de indignación, se limitaba a terminar de escuchar la historia. Los nervios hacían que su respiración fuera más fuerte y acelerada que de costumbre.
Cuando terminó de escuchar y se hizo silencio, nadie la miró.
Estaba indignada, triste y enojada, pero por sobre todas las cosas se sentía defraudada. Quizás ese era el sentimiento que más le costaba asimilar.
Se había enterado que una amiga de ella estaba saliendo con su ex novio.
La noticia la tomó por sorpresa, no se lo esperaba para nada.
Los conocía bien a los dos, tanto a él como a ella. Y no lo creía, o mejor dicho, no lo quería creer.
Por un lado, él, su ex. Después de todo lo que habían vivido juntos, las familias se llevaban bien, se habían ido de vacaciones juntos. Cosas por el estilo, las que se hacen con alguien que es casi de la familia.
Si bien, habían terminado porque estaban cansados de las peleas, la relación estaba tan desgastada que ya no les quedaban ganas de verse. Pero a pesar de eso, fue de común acuerdo terminar. Sin odio, pero, cuando todo termina, lo hace con un sabor amargo.
Ella esperaba que él estuviera más tiempo solo, para demostrarle que en realidad la había amado. Lo cierto era que él no tenía ya nada que demostrarle.
Aunque algunos recuerdos de los dos brillaban en la memoria colectiva, porque para los demás todavía seguían siendo algo, después de todo habían durado un par de años juntos.
Le resultaba hasta un tanto injusto que él ya tuviera compañía y ella estuviera sola.
Al margen de todo esto, se sentía defraudada por su amiga. Más que nada por haberle creído que era amiga suya. Las amigas no hacen estas cosas, pensaba, no salen con tu ex novio, mucho menos se ponen de novias. Esto quiere decir que nunca fue mi amiga.
Pero su razonamiento no terminaba ahí, le indignaba que dos personas que fueron importantes para ella, hicieran eso a sus espaldas. Es más, tal vez él la había dejado por la otra, la que decía ser su amiga.
O esa hipócrita se lo había robado.
Pero no quería ser tan fatalista, otra posibilidad era que haya sido de forma natural, común y corriente. Que se hayan visto, se hayan gustado y como ya se conocían todo les resulto más fácil.
De lo que sí tenía certeza, era que la palabra amistad, para su “amiga”, no tenía el mismo significado que para ella. El significado de la palabra “amistad”, era un gran problema semántico, porque no para todos quiere decir lo mismo.
Es un titulo que algunos no otorgan fácilmente, y otros lo regalan sin pensarlo al primero que pasa. En lo único que la mayoría podría llegar a coincidir, es que la “amistad” se construye con el tiempo, pero se destruye de muchas formas.
Podía decir que era falta de códigos, pero la conocía, y no era mala persona, no haría una cosa así para lastimarla.
Mientras seguía pensando, se ponía más triste. Tal vez era el hecho de no tener nada que hacer en esa situación.
Una cosa no tenía consuelo, haberse equivocado al confiar su amistad a una persona así. ¿Cómo puede existir amistad entre dos personas que no comparte el mismo significado de esa palabra?

2 comentarios:

  1. totalmente de acuerdo, no podría exitir la amistad sin que ambos tengan el mismo significado de ella. Dicen que un amigo es el hno que uno elige, y lo creo y lo siento. Beso grande aril, me gusta mucho lo que escribis! Te mando un toque tambien desde aca y que sigan los escritooos

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  2. Estuve leyendo tu blog, muy cómica la anécdota de Berlín. Leí otros tambien, pero no llegue a comentar porque estoy preparando finales y tengo que leerlos bien para hacerlo.
    El de los acentos me gustó, me sentí identificado, porque cuando comencé varios me recriminaron ese tema, pero lo importante es que se entienda. Un abrazo.

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