jueves, 8 de julio de 2010

Interrupciones nocturnas (Parte III)

Habían pasado unos días sin visitas, sin interrupciones ni nada por el estilo.
Tenía hambre, así que decidí ir a comprar comida china.
Justo cuando me preparaba para el primer bocado, escuché el ruido del depósito del baño. Y me la vi venir.
- Hola. – Salió del baño el ángel enamorado. –
- Che, cada vez me desconciertan más. ¿Usan el baño? Yo pensé que los ángeles no hacían esas cosas. Y en todo caso, para la próxima, pedí permiso.
- Sí, si las usamos. Como todos.
Miró mi comida con envidia. Yo estaba dispuesto a clavarle un palillo chino en la mano si llegaba a acercarse.
- Tengo hambre. –Dijo. –
- Sí, bueno. Come en tu casa viste. ¿y a qué se debe otra vez tu compañía?
- Hice lo que me aconsejaste. Me tome mi tiempo para conocerla más.
- ¿Conocerla más? Pasaron algunos días nomás. Medio poco ¿no? Como para conocerla bien. Digo.
- La seguí toda la semana pasada. Eso me ayudó a conocerla mejor. Saber que hace, que cosas le gustan, todo eso.
- No era lo que tenía en mente cuando te di ese consejo. Flaco, eso no está bien. Es hostigamiento, aunque ella no lo sepa. Y una completa irresponsabilidad de tu parte, dejaste sola a la persona que tenias que cuidar. Como que no tenés todos los patitos en fila.
- Pero no la dejé sola. Estaba con tu ángel de la guarda. Él la cuidó toda la semana.
Me tomé un momento para calmarme, respiré profundo unos instantes, pero mi cara de enojo no la podía disimular.
- Dejame ver sí entiendo. La dejas sola a la pobre piba, porque te vas a jugar al detective con la amiga y le pedís al ángel, que supuestamente, me cuida a mí, que te suplante. Cero sentido de la responsabilidad, del deber, ¿a caso ninguno de los dos tiene un poquito de sentido común?
- No te quejes, vos estas grande y te sabes cuidar solo.
- ¿Eso es todo lo que vas a decirme?
- Venía a darte las gracias, porque con el consejo que me diste, pude entender que no es la persona para mí. Descubrí que compartimos pocas cosas, casi nada en común. A parte como soy medio egoísta, eso de compartir una mujer con el novio no me gusta.
Después de tan fantástico razonamiento, vi que no se podía hacer nada más por este personaje. Seguir una mujer es de paranoico, en todo caso, seguir a cualquier persona es de paranoico. Lo más triste es que me lo imaginaba haciendo una guardia en frente de la casa de esta chica, esperando a que saliera, o sentado en algún bar viéndola pasar. Flor de loco.
- Bueno, me alegro mucho que te haya servido mi consejo. – en realidad había hecho lo que quiso, no sé porque me agradecía.-
- Gracias de nuevo, ahora sí, me voy.
- Doblemente bueno lo tuyo.- me salió de adentro. Hice una pausa.- Che las otras noches vino tu supervisor para ver que habías charlado conmigo. Le conté muy por encima, espero no tengas lio por eso.
- No te hagas problema. Es mi viejo. Seguramente estaba preocupado por mí. Después hablo con él.
Dio media vuelta y salió por la puerta del frente. Pensé que eso era algo atípico para los ángeles. Hasta que conocí a este, suponía que tenían alas y eran buena gente. Otra desilusión a la lista.
Lo que más me llamaba la atención fue que mi propio ángel de la guarda me haya dejado solo. Y no sé porque, pero me parecía que había sido la primera vez que lo hacía.
No todo tenía sentido. El ambiente laboral angelical parecía un calco del humano. Poner gente por acomodo, que a nadie le importe si sos responsable con tu puesto de trabajo, abandonar funciones principales del mismo y después decir que está todo bien. Me sonaba “no te preocupes que lo atamos todo con alambre”.
Y al margen de eso, la locura de este angelucho, seguir a esta piba y todo eso. Se nota que el psicofísico en el cielo no es muy exigente.
Terminé mi comida sin ganas de seguir reflexionando a cerca del tema. Y me fui directamente a la cama, con la esperanza que estas interrupciones no volvieran a suceder.

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