“Mi corazón es un músculo sano pero necesita acción”
Andrés Calamaro.
Quizás sea el músculo más importante de todo el cuerpo humano. En algunas ocasiones, cesa momentáneamente su labor, lo que los médicos y nosotros conocemos como infartos. En otras ocasiones luego de un incidente de estos, el corazón, deja de latir, y nadie responde a su último tuc tuc en la puerta de la esperanza.
Pero como todo músculo, cuando este se mueve se ejercita. Y todo ejercicio muscular produce que este se tonifique.
Amar y ser amado; odiar y ser odiado; perdonar y ser perdonado; olvidar y ser olvidado; soltar y ser libre; son algunos de los muchos ejercicios que realiza.
Pero el corazón, también, es el único músculo capaz de guardar recuerdos, esos recuerdos que pueden ser su combustible para seguir adelante, recuerdos que quizás nunca vuelvan a ver la luz del sol, o simplemente recuerdos como un libro de cuentos olvidado o pasado de moda. Pero no se van a ningún lado, siguen ahí, y van a estar ahí.
Al corazón nadie le enseña como tiene que hacer estas cosas, aprende, y aprende viviendo.
La vida es el ejercicio del corazón.
La Compañía, la soledad; el amor, la decepción; la alegría, la angustia; la nostalgia, el olvido; la pertenencia, el desarraigo; por encima de todas estas que parecen disciplinas olímpicas para nuestro músculo favorito una de las más exigentes es el ejercicio para sobrellavar la desilusión.
Todos los corazones pasan por estos ejercicios, algunos más que otros, algunos son más fuertes y otros más débiles, independientemente de la cantidad ejercicio que deban hacer, esa es su condición natural.
Y cada uno de ellos lleva su propia carga, todo lo que les va dejando la vida, todo lo que la misma les va quitando.
Como una partitura, sus notas y silencios, ese contraste, esa armonía, así se equilibra la carga del corazón entre los buenos recuerdos y los otros.
El corazón no es solo un depósito de emociones, es el creador de ellas y de las pasiones, sin las cuales los días no tendrían sentido; y si bien la vida sin pasiones seria mas fácil, sin ellas seria totalmente aburrida.
La vida enseña para que sirve el corazón, pero cada uno elige ejercitarlo como quiere.
Aprendemos por ensayo y error, tropezando dos veces con la misma piedra. Aprendemos viviendo. Y el corazón aprende de la vida.
El corazón necesita de todo eso, de lo bueno y de lo malo para vivir, para aprender, para ilusionarse, para enamorarse, y después para caer en la desilusión, en el des amor, recuperarse del tropiezo para volver a empezar; después de todo el corazón es un músculo sano, que no puede vivir sin acción.
Andrés Calamaro.
Quizás sea el músculo más importante de todo el cuerpo humano. En algunas ocasiones, cesa momentáneamente su labor, lo que los médicos y nosotros conocemos como infartos. En otras ocasiones luego de un incidente de estos, el corazón, deja de latir, y nadie responde a su último tuc tuc en la puerta de la esperanza.
Pero como todo músculo, cuando este se mueve se ejercita. Y todo ejercicio muscular produce que este se tonifique.
Amar y ser amado; odiar y ser odiado; perdonar y ser perdonado; olvidar y ser olvidado; soltar y ser libre; son algunos de los muchos ejercicios que realiza.
Pero el corazón, también, es el único músculo capaz de guardar recuerdos, esos recuerdos que pueden ser su combustible para seguir adelante, recuerdos que quizás nunca vuelvan a ver la luz del sol, o simplemente recuerdos como un libro de cuentos olvidado o pasado de moda. Pero no se van a ningún lado, siguen ahí, y van a estar ahí.
Al corazón nadie le enseña como tiene que hacer estas cosas, aprende, y aprende viviendo.
La vida es el ejercicio del corazón.
La Compañía, la soledad; el amor, la decepción; la alegría, la angustia; la nostalgia, el olvido; la pertenencia, el desarraigo; por encima de todas estas que parecen disciplinas olímpicas para nuestro músculo favorito una de las más exigentes es el ejercicio para sobrellavar la desilusión.
Todos los corazones pasan por estos ejercicios, algunos más que otros, algunos son más fuertes y otros más débiles, independientemente de la cantidad ejercicio que deban hacer, esa es su condición natural.
Y cada uno de ellos lleva su propia carga, todo lo que les va dejando la vida, todo lo que la misma les va quitando.
Como una partitura, sus notas y silencios, ese contraste, esa armonía, así se equilibra la carga del corazón entre los buenos recuerdos y los otros.
El corazón no es solo un depósito de emociones, es el creador de ellas y de las pasiones, sin las cuales los días no tendrían sentido; y si bien la vida sin pasiones seria mas fácil, sin ellas seria totalmente aburrida.
La vida enseña para que sirve el corazón, pero cada uno elige ejercitarlo como quiere.
Aprendemos por ensayo y error, tropezando dos veces con la misma piedra. Aprendemos viviendo. Y el corazón aprende de la vida.
El corazón necesita de todo eso, de lo bueno y de lo malo para vivir, para aprender, para ilusionarse, para enamorarse, y después para caer en la desilusión, en el des amor, recuperarse del tropiezo para volver a empezar; después de todo el corazón es un músculo sano, que no puede vivir sin acción.