Cuando extrañamos lloramos jugo de naranja,
nuestras lágrimas tienen ese gusto.
Pequeñas gotas ruedan por nuestras mejillas
y duermen en nuestros labios
dejándonos un extraño sabor cítrico.
Lo dulce y lo ácido en una sola sustancia
el cariño endulza nuestra boca
la distancia es esa otra sensación fuerte
entre la lengua y el paladar.
Lloramos muchas cosas y por muchos motivos,
pero no todos lloran jugo de naranja
porque no todos lloran, no todos extrañan.