lunes, 21 de junio de 2010

Las reinas

Todos los años es lo mismo, en el pueblo de siempre, la gente es la misma, la fecha no cambia, la fiesta tampoco.
Dura tres días corridos, en los que pasa casi de todo, el evento más atrayente de la noche, a parte de los recitales de folklore, es la elección de la reina.
Por lo general, las candidatas al título son oriundas, aunque de vez en cuando participa alguna visitante.
Como en todos estos concursos, se premia la belleza, por no decir, se desprecia el defecto. Es obvio que no va a ganar ninguna chica bizca, o que le falten los dientes, o una renga, y la lista podría seguir.
Cuando la chica es del pueblo, todos la conocen, conocen su familia, a sus amigos, la gente sabe quién es, y hasta quizás esa sea la primera vez que la vean de vestido.
El momento importante es antes de la elección de la reina, que sería cuando las princesas, están paradas una al lado de la otra, mirando al frente, hacia el público, con sus vestidos elegantes, no en todos los casos, buscando alguna mirada cómplice que les refleje una señal de confianza en su triunfo.
Saben que están allí arriba por lindas y no por otro atributo, o sus atributos son los que las llevaron hasta ahí, y esos atributos son los que las hacen lindas.
La instancia previa a la elección de la reina es la elección de las princesas, o los premios consuelo, que por lo general son miss “algo”. Algo como: miss simpatía por ejemplo.
Luego de la pequeña etapa de decepción de las aspirantes que obtienen títulos intermedios, llega el punto culmine, la elección de la misma reina.
No siempre gana la más linda, todo en cuestión de gustos es subjetivo. Gana la que mejor entiende el juego de exponerse.
Ese evento puede cambiar la vida de la ganadora, no por el evento en sí, sino por lo que el evento cause en su forma de ser.
La elegida, todo lo que resta del año y lo que falte para la próxima fiesta, será reina. Su reinado concluirá cuando entregue la banda y la corona. Pero toda su vida sabrá que fue reina por un año, que su belleza la diferenció del resto de las mujeres de su época.
¿Qué del resto de sus días? Cuando el tiempo pase frente a su espejo y le susurre al oído que la belleza es un bien efímero. ¿Cuándo solo queden fotos de la chica que fue?
Por eso en el pueblo se entiende la diferencia, hay reinas a las que se las elije por lo que se ve. Pero a las otras no hace falta elegirlas, estas lo llevan en la sangre.

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