- Sí seguís llorando, te voy a golpear para que tengas un buen motivo para esas lágrimas.
- Dejame che, no hace falta que hables así.
- No te me vengas a hacer el sensible, a todos alguna vez nos dejó una mina. Y no es para andar llorando o dar lástima. Pasó lo que tenía que pasar, punto. La macana es que terminaron mal.
- ¿Mal? Mal, es una forma de decir. No era solo una relación así nomás, las familias se conocen, hay amigos en común, había planes en común. Muchas cosas. Pero ahora ya no quedó nada de eso. El grupo de amigos se va a dividir, como siempre, cada uno va a tomar partido y eso.
- Los que toman partido no son tan amigos, yo no soy, ni fui amigo de ella, así que no me hago cargo.
Cuando terminó de decir eso, le cebó un mate y se lo pasó. Eran amigos desde la primaria, se conocían bien como para saber cuando alguno de los dos estaba mal en serio. Esta, era una de esas situaciones, las que ameritan compañía de alguien de confianza.
- No es sólo la separación de los amigos, también es decirle a todo el mundo que terminamos y explicar.-Decía mientras hacía ademanes con el mate en la mano.-
- Explicar ¿Qué? – Se apuro a interrumpir el amigo.- Vos no tenés nada que explicarle a nadie. O a caso los demás te andan dando explicaciones de su vida y sus decisiones. No le debes explicaciones a nadie. Todo queda entres ustedes dos. Y la verdad, me alegro que hayas terminado, muy absorbente. No podías hacer nada, ni jugar al básquet con los pibes.
- Es cierto, no le debo nada a nadie. Mucho menos explicaciones.- Terminó el mate y se lo devolvió al cebador.- De todas formas va a ser molesto que todo el mundo pregunte.
- A estas alturas eso es lo de menos, les podes decir cualquier cosa. Que la dejaste porque era ladrona, o consumía estupefacientes o porque era bipolar y cuando estaban solos te golpeaba y sufrías violencia hogareña.
- No, bueno, ahí te fuiste a la banquina. No se puede hablar en serio con vos.
- Como si no me conocieras. – Hizo una pausa.- Un chiste para levantar el ánimo. Acordate de estos días de penas, de acá a la otra navidad la vida no va a encontrar en otra situación, en otro lugar y quién sabe, con otra persona.
Los mates iban y venían, la charla seguía su curso.
Pero esa última frase de su amigo, realmente le levantó el ánimo. Ya se podía imaginar de ahí a un año. En otro lugar, haciendo otras cosas, y quien sabe, con otra persona.
Por ahora no quería saber nada con nadie y quería estar solo. Todavía no se lo había dicho a nadie, pero tenía miedo de las relaciones, después de todo lo que le había tocado vivir, realmente no tenía ganas de perder el tiempo no de andar rifando sentimientos por ahí.
- Están ricos los mates.
- Gracias. – Dijo el cebador.- Che, el sábado hay fiesta en lo del Ruso ¿vamos? Van a estar las amigas de la hermana. Todas gringas de ojos verdes. Y las amigas de la novia del Ruso, las del equipo de hockey.
- No, te agradezco.
- Dale, vamos para distraernos un rato, de paso a ver si picamos algo.
- Habla por vos. Yo no tengo ganas de salir de levante.
- Pero no es levante. Vamos, vemos que pasa, y sí hay suerte, hay suerte. A parte para despejarte un poco. Ver chicas lindas. – Hizo un silencio.- No es que tu ex era fea, pero para recrear la vista che. No te va a venir mal.
- Vemos. Dejame ver cómo llego al sábado.
- Te paso a buscar con el Cabezón en el auto y vamos.
Era jueves, y la verdad, no quería pensar en el fin de semana. Sabía que esos dos lo iban a pasar a buscar y que no se iban a ir sin él. Eran capaces de sacarlo de la cama, vestirlo y llevarlo aunque él no quisiera. Eran sus mejores amigos.
- Bueno termineitor. Me voy que se me hizo tarde.
- ¿Termineitor? ¿y eso por qué?
- Y papá, porque te animaste a terminarla con la mina esa. – largó una carcajada.- No te enojes, discúlpame, no me pude resistir al chiste.
- Dejame che, no hace falta que hables así.
- No te me vengas a hacer el sensible, a todos alguna vez nos dejó una mina. Y no es para andar llorando o dar lástima. Pasó lo que tenía que pasar, punto. La macana es que terminaron mal.
- ¿Mal? Mal, es una forma de decir. No era solo una relación así nomás, las familias se conocen, hay amigos en común, había planes en común. Muchas cosas. Pero ahora ya no quedó nada de eso. El grupo de amigos se va a dividir, como siempre, cada uno va a tomar partido y eso.
- Los que toman partido no son tan amigos, yo no soy, ni fui amigo de ella, así que no me hago cargo.
Cuando terminó de decir eso, le cebó un mate y se lo pasó. Eran amigos desde la primaria, se conocían bien como para saber cuando alguno de los dos estaba mal en serio. Esta, era una de esas situaciones, las que ameritan compañía de alguien de confianza.
- No es sólo la separación de los amigos, también es decirle a todo el mundo que terminamos y explicar.-Decía mientras hacía ademanes con el mate en la mano.-
- Explicar ¿Qué? – Se apuro a interrumpir el amigo.- Vos no tenés nada que explicarle a nadie. O a caso los demás te andan dando explicaciones de su vida y sus decisiones. No le debes explicaciones a nadie. Todo queda entres ustedes dos. Y la verdad, me alegro que hayas terminado, muy absorbente. No podías hacer nada, ni jugar al básquet con los pibes.
- Es cierto, no le debo nada a nadie. Mucho menos explicaciones.- Terminó el mate y se lo devolvió al cebador.- De todas formas va a ser molesto que todo el mundo pregunte.
- A estas alturas eso es lo de menos, les podes decir cualquier cosa. Que la dejaste porque era ladrona, o consumía estupefacientes o porque era bipolar y cuando estaban solos te golpeaba y sufrías violencia hogareña.
- No, bueno, ahí te fuiste a la banquina. No se puede hablar en serio con vos.
- Como si no me conocieras. – Hizo una pausa.- Un chiste para levantar el ánimo. Acordate de estos días de penas, de acá a la otra navidad la vida no va a encontrar en otra situación, en otro lugar y quién sabe, con otra persona.
Los mates iban y venían, la charla seguía su curso.
Pero esa última frase de su amigo, realmente le levantó el ánimo. Ya se podía imaginar de ahí a un año. En otro lugar, haciendo otras cosas, y quien sabe, con otra persona.
Por ahora no quería saber nada con nadie y quería estar solo. Todavía no se lo había dicho a nadie, pero tenía miedo de las relaciones, después de todo lo que le había tocado vivir, realmente no tenía ganas de perder el tiempo no de andar rifando sentimientos por ahí.
- Están ricos los mates.
- Gracias. – Dijo el cebador.- Che, el sábado hay fiesta en lo del Ruso ¿vamos? Van a estar las amigas de la hermana. Todas gringas de ojos verdes. Y las amigas de la novia del Ruso, las del equipo de hockey.
- No, te agradezco.
- Dale, vamos para distraernos un rato, de paso a ver si picamos algo.
- Habla por vos. Yo no tengo ganas de salir de levante.
- Pero no es levante. Vamos, vemos que pasa, y sí hay suerte, hay suerte. A parte para despejarte un poco. Ver chicas lindas. – Hizo un silencio.- No es que tu ex era fea, pero para recrear la vista che. No te va a venir mal.
- Vemos. Dejame ver cómo llego al sábado.
- Te paso a buscar con el Cabezón en el auto y vamos.
Era jueves, y la verdad, no quería pensar en el fin de semana. Sabía que esos dos lo iban a pasar a buscar y que no se iban a ir sin él. Eran capaces de sacarlo de la cama, vestirlo y llevarlo aunque él no quisiera. Eran sus mejores amigos.
- Bueno termineitor. Me voy que se me hizo tarde.
- ¿Termineitor? ¿y eso por qué?
- Y papá, porque te animaste a terminarla con la mina esa. – largó una carcajada.- No te enojes, discúlpame, no me pude resistir al chiste.
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