sábado, 22 de mayo de 2010

Querer hacia atrás

“La voluntad no puede querer hacia atrás; el que no pueda quebrar el tiempo ni la voracidad del mismo, ésa es la más solitaria tribulación de la voluntad”.
De la redención. Así hablo Zarathustra. (De F.N).

Si hay una cosa cierta en esta vida es que el tiempo no vuelve. Lo que nos liga a los tiempos pretéritos son los recuerdos, los buenos claro; de los otros, quizás no tanto.
Pero definitivamente no queremos volver al pasado. Si bien los tiempos de paz que hayamos vivido nos resultan agradables en la retina de la memoria, seguramente si tuviéramos que vivirlos de nuevo, algo me modificaríamos, aún a los más gratificantes algo les quitaríamos o les sumariamos. En definitiva aún lo mejor del pasado lo cambiaríamos para hacerlo perfecto.
Cada voluntad es libre de anhelar lo que quiera, pero los límites del querer están marcados por el tiempo, del pasado no se puede sacar nada y del futuro nada es concreto.
El tiempo tiene una única voluntad, la de avanzar, caminar con paso implacable. A el no le interesa ni recordar ni olvidar, el sigue sin detenerse a contar heridos.
Sin embargo, el tiempo, no es capas de quebrar o romper la voluntad del hombre, pero si de marchitar las fuerzas del mismo. Tal vez nunca de deje llegar a donde termina tu mapa, pero se va a encargar de que con cada sol derroches los instantes que el Creador te asignó.
Quien encuentra en el tiempo un aliado para sus propósitos, seguramente alcanzara lo que se propones. No importa el tamaño de las olas o la rudeza del viento, su voluntad es sostenida por el tiempo.
Pero de los demás, quienes miran hacia atrás esperando algo mejor, siguen el consejo de la mujer de Lot, vivir mirando atrás desintegra y amarga el presente.
Tiene que ser un mensaje de esperanza, porque el futuro es lo único que no esta perdido, y es allí donde la voluntad tiene que estar intacta para avanzar. Hoy nos consolidamos donde estamos, afianzamos nuestras raíces, cultivamos anhelos. Ayer llegué acá, hoy voy para allá y mañana habré visto el mismo sol dos veces.
La voluntad no puede querer hacia atrás, pero cuando gira el cuello a mirar, frena el presente. Por eso Sabio es quien hizo las cosas así, la voluntad no quiebra el tiempo.
El pesar de la voluntad es no haber conseguido, alcanzado o adquirido lo que anhelaba.
Y a pesar de todo eso sobrevivimos y vivimos el presente enteros, aunque no nos sobre nada, la sensación de vacío de los anhelos no alcanzados no dura para siempre, pero saber que desaprovechamos el tiempo nos persigue toda la vida.

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