De juegos de seducción y de imanes se trata la vida.
Polos que se atraen de lejos y de cerca.
La luna desde su órbita empuja al mar;
Y este cuando es de día sufre la ausencia de su redonda amiga.
Contesta con quietud y tempestad a los estados de su nocturna amante.
Ella encaprichada se esconde tras las nubes en sus diferentes cuartos.
Así estos dos en su juego de ir y venir someten a los pescadores,
Su caprichosa voluntad se burla del sentido común de los mortales.
Los que seducen, también así, juegan solos son su entorno
Y lo sumergen en su propio vaivén especulativo. Sentimientos e incógnitas
De quienes no dicen lo que llevan adentro esperando que el otro lo vea.
Lo natural da vergüenza y lo anónimo resulta poco serio.
Los demás, que alguna vez sedujeron y fueron seducidos, no siempre
Entienden el juego de otros dos, que se miran y no se tocan,
Se dicen y no se hablan. Que esperan encontrarse después de la búsqueda
Pero el pavor ata sus manos y cierra sus bocas, sus propios testigos internos
No se confiesan, no expresan la verdad por miedo que la hubiera.
En cierta forma escapan de lo que anhelan, corren de lo que quieren.
La seducción tiene sus complicaciones, los polos opuestos se atraen,
Como los imanes. Más distinto, más cerca. Inoportuna atracción, acción
Para provecho personal. Cada polo responde a su propia esencia y necesidad,
Ellos son concretos, se atraen o no se atraen, el ser humanos dicta del corazón
Y escribe con la mente lo que dice, un discurso de estudio. Indirectas evidentes,
Directas hirientes. Como una carta escrita en dos idiomas.
Se buscan mutuamente, porque se quieren, pero no se quieren fácil.
Frases sueltas sin sentido aparente, insisten en algo concreto, pero no lo explican.
Seducir de a uno, seducirse entre dos; dos que seducen juntos. Lo mutuo es lo ajeno.
Todo trabaja adentro, poco se consigue afuera. El magnetismo atrae, la seducción
Mezcla los sentimientos y el tiempo cocina lo que, dos, han de probar
en algún momento. Quienes seducen han de gustar de sí lo que ellos mismos prepararon.
en algún momento. Quienes seducen han de gustar de sí lo que ellos mismos prepararon.
Muy lindo. Me encanto.
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