Distraído con la espuma no con las olas
Veo el reflejo del sol que se va en el agua del mar
Consciente de la distancia, de los peses
Sin mirar mucho las nubes que ya no preocupan
Veo al pequeño barco amarillo alejarse
Recordando a lo lejos mi puesto de primer oficial
Sin el sabor amargo de los rencores
Extraño las siestas al vaivén caprichoso del océano
El susurro del viento por las noches
Ocasiones bruscas y delicadas antes de ir a dormir
Canciones de quien se va a tierra firme
Y se olvida de que se siente estar a la sombra de un árbol
Paladar que extraña las carnes rojas
Con el discernimiento alterado por los vinos con aromas metálicos
Retirado de la embarcación, anclado en la costa
Quedan recuerdos de playas que nunca pisé ni volví a ver
Por las noches miraba desde estribor como la luna
Dibujaba siluetas de puertos en gamas de grises, postales
inolvidables
El corazón guarda como una botella bien cerrada
Agua salada, el burbujeo de las olas, el espíritu de las
tormentas nocturnas
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