De los papeles escondidos entre las páginas de tus libros
Cuando andabas descalza con el pelo suelto
Tus labios apoyados en la taza de té que sostenías con
las dos manos
La camisa verde que usaste el día que nos conocimos
Tardes paseando en bicicleta cerca de puerto
El reflejo del sol en tus anteojos plateados
La mesa del café que sostuvo nuestra primera discusión
Los ramos de margaritas que le llevabas a tu mamá
Como acomodabas las aceitunas de la piza en la orilla del plato
Como acomodabas las aceitunas de la piza en la orilla del plato
Estrofas que leías de ese poeta francés
Las fotos que guardabas en carpetas fechadas por año
Tu bolso y el misterio de su contenido
Caminatas bajo los árboles del parque
Bequer y sus leyendas, sus mitos, las oscuras
golondrinas, los ojos verdes
Cuadernos y libretas escritos con tinta negra
Entradas de recitales en el marco del espejo de tu cuarto
en la casa de tus padres
Esa guitarra sin cuerdas que me regalaste
Lana gris que usaste para tejerme aquella bufanda
Nuestro dialecto de miradas y muecas con la comisura de
los labios
Escuchábamos madera noruega entre copas de vino y almohadones
en el piso
Deambulábamos entre los cuadros del museo
Jugábamos a las escondidas entre las góndolas del
supermercado
Charlábamos pasándonos el mate de mano en mano buscando la punta
de nuestros dedos
Canciones que nos dejaban en silencio hasta el último
acorde
Versos que escondía en los bolsillos de tu abrigo antes
que salieras de casa
Estrategias para robarte un beso en público
Siestas en brazos, desconectados, soñábamos lo que vivíamos,
vivíamos lo que soñábamos
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