El francés me dejó en el muelle que estaba a unas quince
cuadras del hospedaje. Después de un apretón de manos di media vuelta y comencé
a caminar, había sido un día particular, todavía me hacían eco en la cabeza
algunas de las frases del viejo ese.
Caminar se me hacía pesado, tal vez era el vino que con el
sol del viaje en lancha me estaba invitando a hacer una siesta, de esas siestas
después de las siete de la tarde.
En cada cuadra recordaba distintos detalles de la charla,
distintas miradas, gestos y posturas. Sobre todo el peso de algunas palabras
que había dicho con mucho sentimiento.
Todavía era incapaz de hacer un juicio valorativo de toda la
tarde, pero la segunda botella de malbec había sido la mejor, eso sin ninguna
duda.
Llegué a la puerta del hospedaje casi arrastrando los pies,
y me colgué del llamador.
- Volvió colorado el periodista.- me dijo el
hombre que me abrió la puerta.- Un poco de sol y un poco de vino me parece.-
hizo una seña con la mano frente a su nariz y se echó a reír.
- Si – dije con una mueca en la comisura de la
boca, tratando de ser simpático ante la cargada.- un poco de las dos y otro
poco de río.
- ¿Le fue bien con las botellas, consiguió lo que
buscaba?
- Si, si. Al final era solamente un viejo loco. –
respondí caminando ligero para evitar más preguntas, en definitiva, el
periodista yo era el periodista, el preguntaba por chusmo.-
Le pedí la llave del cuarto y encaré por el pasillo después
de agradecerle.
Entré y tiré las cosas arriba ve la silla, me saque las
zapatillas y me tiré en la cama con los ojos cerrados.
Tuve un sueño muy grato. Soñé que estaba cerca del sauce que
parecía la cabeza de Bob Marley, mojándome los pies en el agua, con la botella
de malbec que no me acordaba la marca, pero que en el sueño leía la etiqueta y
me decía a mi mismo que la iba a comprar cuando volviera a casa.
Lo raro del sueño era que estaba charlando con el viejo de
las botellas y me decía que ya no iba a tirar más botellas porque los de
Greenpeace lo habían denunciado por contaminación. Lo que me parecía totalmente
ridículo, mientras veía alejarse en el agua la última botella había tirado.
Me costó despertarme, parecía que había estado durmiendo la
siesta un domingo habiendo salido el sábado a la noche. Me senté en la cama
después de dudar un rato largo en hacerlo.
En ese momento vi la otra botella intacta arriba de la meza.
La curiosidad me estaba despabilando.
Fui al baño y me lave la cara con agua tibia, me miré en el
espejo y me di cuenta que no había sido suficiente, así que volví a lavarme la
cara pero con agua fría.
Entré en el cuarto, agarré la botella y fui a la cocina, la
envolví en un diario que había encontrado debajo de la mesada, doble un
repasador en cuatro se lo apoyé encima y con el cabo de un cuchillo le di un
golpe. Podría asegurar que fue la vez que mejor había roto una botella.
Limpié todos los pedazos de vidrio y me fui de la cocina.
Antes de abrir la puerta me acordé que la primera botella tenía otro papel y
cuando entré al cuarto me puse a buscarlo, no estaba por ningún lado. Y ya
tenía el contenido de la otra botella, una sola hoja amarilla.
Sin mucho pensar volví a colocarme en la mejor posición para
leer, acostado.
Más de la mitad de la hoja se había mojado y la tinta se
había desdibujado, sólo se podían leer algunas partes de los párrafos.
…ya no me quedan muchas
ideas para escribirte, pero por eso no voy a dejar de hacerlo, tal vez hoy no tenga
la inspiración suficiente…
Todo este tiempo pensé
en pedirte que me devolvieras los abrazos, los besos, las miradas, las caricias
en la cara… pero todo eso te lo di como un regalo, no tengo derecho a pedir que
me lo devuelvas, y tal vez quien sabe si esos fueron los últimos, si después de
esos no hay más. Prefiero que te los quedes como suvenires del la primavera que
nos vio caminar de la mano cerca del rio.
Hoy no tengo más ganas
de tirar botellas en el río...
También me quedo con
los suvenires de esa primavera…
Tal vez el rio sea
como la vida, todo esa agua llega al mar y es parte de un caudal inmensurable,
tal vez seamos eso…
O la vida sea como un
rio, como el agua que corre y no pasa
dos veces por el mismo lugar…
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