Comimos
en silencio, cada tanto alguno de los dos levantaba la cabeza para mirar hacia
el río. El pescado estaba rico, aunque tenía un aspecto bastante sencillo, su
sabor era de primera. El arroz tenía un poco de azafrán y eso cambiaba todo.
Cómo
el vino era tinto, ninguno de los dos tocó el vaso.
Terminamos
casi al mismo tiempo, él empujó el plato hacia adelante hasta casi tocar con el
mío, y se reclinó hacia atrás.
-Postre
no hay campeón.
-No,
está bien así para mí.
-Fumo
un cigarrito, para la digestión y estamos.
-Dale.
¿Querés que te levante la mesa para estar un poco más cómodos?
- No,
no. Dejame que lo hago yo.
Mientras
él levantaba las cosas de la mesa, aproveche para ir al baño, y a la vuelta me
senté y acomodé mi libretita verde y un grabador.
Repasó
la mesa, trajo un cenicero, se sentó y se quedó mirándome.
-Ya
estamos, pregunte periodista.
-Primero,
¿Quién es usted, de dónde viene, que hace? – mientras decía eso prendí el
grabador-
-Ja!
Es una entrevista en serio esto.- y apagó el cigarro en el cenicero.
Esta
vez el que le devolvió una mirada de: “el chiste no me causa gracia” fui yo.
-Bueno,
yo me llamó Iñaki D’Aguerre. Vasco- francés. Mis abuelos vinieron de Entre Ríos. Eran gente de plata en la
ciudad y cuando se fueron me dejaron algo de campo y esta isla. Hacía algunos
años vivía en la ciudad pero me vine porque no andaba bien, o sea no
económicamente, necesitaba distancia de la gente y un poco de paz.
-¿Qué
relación tiene con las botellas? o mejor dicho ¿Usted las escribe y las tira,
no?
-Soy
el dueño de las botellas, por eso las tiro. Y también soy el dueño de lo que
ellas tienen adentro. – hizo una mueca con la comisura del labio.- Que rápido
llegó al tema, pregunta bien.
Siendo
periodista, había estudiado para preguntar, aunque no nos preparan para
escuchar respuestas.
-Y
el oficio es así. – dije sonriendo.- ¿te puedo tutear?
-Si.
No seremos amigos, pero ya almorzamos juntos. – soltó una risa tenue.-
-¿Sos
poeta, escritor, o periodista? ¿A qué se debe ese interés por la escritura?
-No
soy ninguna de las tres cosas esas. Escribo porque quiero. – respondió en
seco.- y mi interés no es la escritura en sí.
-¿Se
puede saber qué es lo que escribe o lo que pretende con lo que escribe?
Se
inclinó sobre la mesa y se acercó el cenicero. Sacó del bolsillo de su camisa
sin mandas una cajita de fósforos y otra de cigarros. Pendió uno y se reclinó.
Yo
no sabía si me había equivocado de pregunta, si la entrevista terminaba ahí y
me tenía que volver a nado, o si me iba a correr con una botella rota por haber
ido a molestarlo.
-Es
una larga historia el motivo de porque escribo. Pero diría que las botellas son
sobres de vidrio. Cartas para una persona. – dijo mientras sacaba humo por su
nariz.-
Hasta
ahí eran todas respuestas que me imaginaba, o que de alguna manera podía
deducir. Tenía que ser cuidadoso con el resto de las preguntas que le iba a
hacer para hacerlo sentir cómodo y que pudiera hablar con confianza.
-O
sea que escribe para alguien en particular. No es que sea científico ni nada,
pero lo esa mirada triste que tiene ahora, deduzco que es por una mujer. – dije
con tono comprensivo.-
-Si,
es una mujer. La mujer que todavía amo y extraño. – y perdió su mirada entre lo
verde de los árboles.-
Parecía
que lo había perdido, que el alma se le había ido del cuerpo. El cigarro se le consumía
entre los dedos. Por un momento creí ver como sus labios temblaban, como cuando
los nenes están por llorar. Parpadeó fuerte un par de veces. Truco viejo para
evitar llorar en público.
-Sí,
es una mujer. Le escribo a una mujer cartas en botellas. Desde que me vine de
la ciudad no hubo día que no pensara en ella, y como pensaba cosas lindas, -
carraspeó un poco.- entienda, cosas de un hombre… – hizo una seña ruda y
repitió- un hombre enamorado.
-Si,
si. Más bien.
-Como
escribía cosas de enamorado, decidí mandárselas en botellas.
-Pero,
¿acá no pasa en correo o una lancha para que pudiera llevarle las cartas? Creo que
le sale más barato un sobre y una estampilla que una botella de vino. – interrumpí
el momento romántico.-
-Es
un poco más complicado que eso. Todo tiene un porque en la vida. Voy a buscar otra
botella y le sigo contando.
Excelente amigo !!!
ResponderEliminarEs genial todo lo que escribis, como siempre! Sigo con mucha ansiedad por saber como continua la historia!
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