jueves, 19 de marzo de 2009

Los detalles no se explican, solo se aprecian.

"Por un clavo mal colocado, se salio una herradura; por una herradura que se descalvo, se perdio un corcel; por un corcel herido; se perdio un jinete; por un jinete perdido, no llego un mensaje; por un mensaje que no llego se perdio una guerra"
(Proverbio japones).


Así como los sistemas de baja presión combinados con algunos fenomenos mateorologicos, relativos a la temperatura y la humedad, se conjugan para generar un tornado. Así tambien en la vida cotidiana, son las pequeñas situaciones que se van aglomerando con el paso del tiempo, en ocaciones solo segundos o munitos, para dar lugar a fenomenos que hacen caso omiso a la monotonia de la vida.
Lograr entender que algo minusculo puede generar cosas mayores, solo se puede ver tomando como analogia una semilla, la cual siendo tan pequeña, cuando se cultiva, de su interior va naciendo un arbol.
Pero en situaciones ordinarias, y no tanto, las cuestiones que pasan inadvertidas para unos, no lo son asi para otros. Estas son las que se albergan en las mentes y corazones de las personas para dar lugar a otras y así sucesivamente dar paso, como si fueran eslavones de unas cadena, a cuestiones mas serias.
En cuestion, todo problema o diferencia, sale de algo diminuto, par ir agrandandoce, extendiendoce, ensanchandoce y asi combertirse cada vez en algo de mayor trascendencia.
Surgen de charlas, premisas, posturas, ideologias, vivencias, agenas o propias las que luego llegan a ser las "madres" o "padres" de grandes problemas.
Sin ir mas lejos, en una charla cotidiana suelen salir a luz puntos de desencuentro, de discidencia, desembocando en el antagonismo de los interlocutotes, sea el numero que sea.
El detalle, palabra asociada con algo casi imperseptible para el ojo no entrenado, es la semilla de las diferencias mas grandes entre prójimos.
Tan pequeño pero a la vez tan importante o hasta casi indispensable para darle sazón a la vida, el detalle o los detalles, porque donde hay uno siempre puede descubrirse otro, proporciona el sentido, el color o el sabor al las cuestiones, sean de la indole que sean.
Aún asi y todo esto, no siempre le damos importancia, la rutina y la cotideaneidad parecen ser sus enemigas más acérrimas, distrayendonos y guiando nuestros ojos, haciendo la vista gorda.
Si tan solo en ocaciones fueramos más atentos, estuvieramos más presentes de cuerpo y mente.
Si tan solo entendieramos que los detalles no se explican, solo se aprecian, librariamos nuestras mentes de comparaciones, distracciones, analisis o conjeturas. Ellas son las que hacen que se salga el clavo de la herradura.
Un detalle nunca deja de serlo, sino dejaria de serlo.

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