viernes, 3 de abril de 2009

cualquiera puede quejarse

“Si no fuera esto, seria otra cosa”.


En lo particular pienso que es una frase concisa, concreta y bastante sincera. Lo cual no quiere decir que se pueda aplicar a todas las situaciones en general, eso seria un vano capricho. Sin embargo la aplico mucho a la queja. Esta frase me hace pensar en las personas que se quejan con mucha vehemencia, por emplear términos decorosos.
Solamente con la idea de disertar un breve momento voy a abordar la queja desde dos puntos de vista, como un reclamo justo y necesario, y como un capricho.
Existen ciertas circunstancias en la vida en las cuales se padecen injusticias, contrariedades varias, etc. en las cuales la queja es un recurso, a veces el único, de hacer notar dicha aflicción a los demás socios de la sociedad. Probablemente esta sea la forma correcta de ejercer la queja, por así decirlo, de haber alguna forma correcta. Las adversidades, sean por factores externos o internos, le dan carácter de legal la queja, la abalan. Por ejemplo, cuando le roban a una persona en la vía pública, es victima de un arrebato, consideramos que ésta esta en todo su derecho de reclamar y quejarse por haber afrontando un hecho tan desafortunado, en el cual dicha persona es ajena a toda culta y responsabilidad.
Por otro lado, y cambiando la óptica rotundamente, la queja como capricho es meramente banal, ante la mas mínima incomodidad, desacuerdo o mal estar particular, cualquier particular pone su voz en el cielo para hacer notar su disconformidad. El ejercicio de la queja, en este caso, se puede aplicar a situaciones y cosas muy diversas, desde una caries en un diente, la picazón en un ojo, dolor de estomago, que nuestro equipo de futbol, porque hace frio o calor, por el discurso de alguna persona o comentario particular, o solamente porque tenemos el tiempo hacer comentarios quejumbrosos, eso en el mejor de los casos es considerado deporte, de mal gusto.
Bajo este punto de vista, cualquier estadio de incomodidad es valido para quejarse.
Para este último grupo de personas acostumbrada al mencionado ejercicio, la más mínima molestia puede ser el motivo, bajo este punto de vista “si no fuera esto, seria otra cosa”.
Todos conocemos personas con la “patología” de la queja por deporte, siempre se están quejando por algo, si no es esto, es lo otro o aquello. Siempre hay algo.
Dejando de lado comentarios optimistas o pesimistas, siempre va a haber cosas, situaciones o personas que nos desagraden, molesten, incomoden o no toleremos, pero la respuesta no es quejarse, la solución no es esa.
A diferencia de la protesta, la queja es pasiva, porque perder tiempo en algo que no redunda en beneficio de nadie. Ser activo, hacer algo, no detenerse, si te molesta cambialo, modifícalo, pelea por lo que es justo. Elegí el camino del esfuerzo, no te acostumbres, la queja te moldea a las situaciones, cualquiera puede quejarse. Pero son los menos los que se imponen a las adversidades, esos son los que no se quejan.

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