Vi partir estrellas al cielo,
Preguntándome siempreDónde terminaba su estela.
Una noche dos dioses
Me invitaron a cenar,
Hablaban de las almas en la tierra
De los cuerpos en el cielo.
Recuerdo haber olvidado
Muchas de sus palabras,
No alcanzaba a escribir
Todo lo que decían.
Mi afición por las cosas perdidas
Me llevó a preguntar
Por los que habían viajado antes que yo,
Nada dijeron, más que señalar
El blanco horizonte de allá arriba.
Porque de los destinos
Y de los viajeros
El Altísimo se encargaba.
Un breve susurro
Llegó con el viento.
El dialogo viró hacia mi especie.
Hablaban de una estirpe corrompida.
Y se lamentaban como si yo no estuviera ahí
Caminamos hasta una cornisa,
Desde la altura el mundo se ve distinto.
Volví a pensar en las estrellas que habían subido,
Recordé también a la que había caído,
Su luz artificial no era competencia allí arriba.
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